Confidencias a media tarde
Caía la tarde tibia del mes de junio. Todo contribuía a la creación de un ambiente intimista, que invitaba a las confidencias. Sirvió una nueva ronda de buen escocés. Se retrepó en su asiento y reanudó la charla. Lo hizo con voz algo más baja y con los ojos entornados, como si le costara trabajo entrar en materia.