Bellezas del mundo flotante 'Catálgo de exposición'

Autor:
VVAA
Editorial:
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
ISBN
9791387647155
Idioma
Español
Fecha de Publicación
2026
Nº de páginas
181
Formato
Tapa dura
Disponibilidad:
Disponibilidad inmediata
30,00€

La Colección Pasamar-Onila es única y singular en el panorama de las colecciones de grabado japonés en España por la calidad y diversidad de sus estampas del género bijin-ga, imágenes de mujeres bellas'. En paralelo a la iconografía de actores de kabuki, la representación de la mujer, bijin, fue el género más popular del ukiyo-e. La exposición reúne una elaborada síntesis de manifestaciones de bijin-ga en los maestros clásicos de la edad de oro del grabado japonés, entre el último tercio del siglo XVIII y la primera mitad del XIX. Además de preciosas estampas en formato oban, el más común de la época, también se exhibe un grupo de insólitas hashira-e, imágenes de pilar o columna', dípticos verticales o kakemonos, sofisticados trípticos y un excepcional políptico de seis hojas, además de un admirable conjunto temático.

La exposición Bellezas del mundo flotante, concebida por la Calcografía Nacional, ha sido organizada conjuntamente por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el Ayuntamiento de Madrid, con la colaboración de la Diputación Provincial de Zaragoza.

Las sugerentes creaciones visuales del mundo flotante' conforman el episodio más genuino del arte gráfico japonés. Su seducción trascendió las fronteras de la cultura nipona para instalarse en el imaginario colectivo de Occidente, a lo que contribuyó el interés que desde mediados del siglo XIX mostraron los impresionistas franceses, entusiastas coleccionistas de estampas, un interés acorde con su perseverante experimentación de los efectos de la luz en el ámbito de la representación. El vivo colorido de la estampa japonesa cautivó por su luminosidad, sensualidad y elegancia.

Aunque en el momento de plenitud de la antigua capital Heian-kyo, actual Kioto, circularon sobresalientes propuestas de ukiyo-e, fue a partir del establecimiento de la capital del sogunado Tokugawa en Edo, hoy Tokio, cuando las imágenes del mundo flotante' alcanzaron su máximo esplendor. Durante el período Edo (1615-1868), el fenómeno se desarrolló en las ciudades, particularmente en la capital, centro neurálgico de la producción y distribución de arte gráfico, impulsado por las prósperas clases comerciante y artesana en un contexto de creciente alfabetización, cuya demanda satisficieron audaces editores que competían resueltamente por ofrecer los mejores y más bellos testimonios de estampas y libros ilustrados.

La esencia del ukiyo-e giró en torno al ideal de sofisticación, iki, como modelo de comportamiento y expresión formal. Desde esa construcción teórica, las escenas y sus protagonistas, así como las propias estructuras compositivas, responden a una concepción idealizada de lo real que se traduce en el empleo de estereotipos y sistemas de representación canónicos.

En el género bijin-ga las imágenes remiten preferentemente a las cortesanas de alto rango de los barrios del placer, en particular las oiran del distrito de Yoshiwara en Edo, representadas solas o en compañía de sus jóvenes kamuro. Ahora bien, los artistas ukiyo-e no sólo prestaron atención a las refinadas geishas de Yoshiwara, además, apreciaron la belleza femenina en las escenas de género, captando la dignidad de la mujer ocupada en sus actividades cotidianas o en la privacidad de su hogar, leyendo o escribiendo poesía, y también viajando por los lugares famosos de Edo, el monte Fuji, el río Sumida, la isla Enoshima Un mundo de sutil belleza y elegancia, la sublimación de lo efímero, cuya culminación fue el radical hedonismo manifiesto en las escenas sexualmente explícitas del género shunga, literalmente imágenes de primavera'. Esta especialidad la trataron todos los grandes maestros del ukiyo-e, como corroboran las excepcionales estampas eróticas de la Colección Pasamar-Onila. Debido a su elevado precio, las obras shunga se alquilaban, además de venderse, y fueron un selecto regalo, pues eran tenidas por obsequios de buen augurio. Los editores y libreros ganaron fortunas con su comercio en tiradas de decenas de miles de ejemplares. Aparte de la mayoritaria clientela masculina, está también documentado su consumo por mujeres y, de hecho, la protagonista de una de las estampas de la exposición, Bellezas chinas en un banquete (1790) de Utamaro, se recrea contemplando una escena de shunga. Pese a la construcción estereotipada de las bijin, el estudio de sus actitudes y, especialmente, de sus atuendos constituye una interesante fuente de información visual para documentar los hábitos de sociabilidad y los cambios en la moda.

Técnicamente, estas exquisitas expresiones de arte fueron realizadas por expertos artífices que cortaban tacos con cuchillas o gubias aplicando el procedimiento del grabado en madera al hilo. La identidad de muchos de aquellos virtuosos grabadores quedó oculta bajo la sombra y el inmenso prestigio de los maestros creadores de imágenes, cuyas composiciones luego transferían al taco los entalladores. A partir de la década de 1760 se impuso una modalidad genuina de estampación a color con varios tacos grabados, nishiki-e. Este método, del que nacían estampas elaboradas a base de colores planos perfilados con dibujos de línea gruesa, fue aumentando progresivamente su complejidad, en un alarde sensacional de virtuosismo técnico. Los artistas buscaron la variación tonal mediante la gradación de colores, bokashi, y la incorporación de efectos volumétricos en el papel como resultado de estampar en seco detalles escogidos.